Cómo resolver conflictos con tus hijos. Por Rosa Jové.

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El sábado organicé una conferencia junto a la psicóloga Rosa Jové y como siempre expuso de forma fantástica su visión de cómo podemos resolver los conflictos que nos pueden surgir con nuestros hijos en el día a día de una forma respetuosa y empática con ellos. Es muy importante ponerse en la piel del niño para entender qué le está pasando en ese momento y por qué está reaccionando así, también debemos tener en cuenta la edad del niño puesto que no es lo mismo que no sepan a hablar a que ya utilicen un lenguaje adecuado para comunicarse.

Lo primero que nos explicó es que no deberíamos hacer con el niño nada que no haríamos con un adulto, esto es algo que yo pongo en práctica desde que nació mi hijo y me funciona muy bien. Por cosas que hemos podido leer o la propia gente que nos rodea nos transmiten mensajes sobre la educación y crianza de los niños en la que el adulto está por encima de él y con el niño se pueden permitir cosas que con el adulto no: gritos, amenazas, castigos, cachetes (incluso existe el nombre de cachetes educativos, como son para educar y corregir se pueden utilizar los golpes) y otras formas de actuar que dinamitan la autoestima de los niños. Así que es muy  importante que a la hora de resolver un conflicto con tu hijo pienses en si lo harías igual si fuera un adulto (para evitar castigos).

Rosa separó 3 grupos de edades:

• De 0 a 2 años: aquí entran los niños que no saben hablar con un lenguaje claro, aquí matizó que si un niño con 2 años se comunica perfectamente pasaría al otro grupo y si uno de 3 todavía no lo hace de forma fluida estaría en este grupo. Saber utilizar el lenguaje por parte del niño es muy importante a la hora de resolver un conflicto, en esta edad lo podríamos llamar rabieta. Con esta edad lo que podemos hacer es: evitar y distraer, es decir, si sabes que vas a pasar por una tienda y tu hijo va a tener una rabieta porque va a querer entrar a comprar algo pues lo más fácil es evitar pasar por ese lugar., si no tenemos otra opción que pasar nos podemos anticipar y distraerlo con otra cosa. Lo importante es que observemos al niño y podamos reaccionar con tiempo y paciencia en ese momento, también empatizar con él y no pensar que nos toma el pelo o que nos quiere manipular, un niño no tiene una rabieta cuando quiere si no que se acumulan una serie de emociones que no sabe cómo expresar (debido a su falta de lenguaje) y tiene una explosión de esos sentimientos, nuestro papel como padres es ayudarle a gestionar esas emociones.

• De 3 a 6 años: en esta etapa están los niños que ya hablan con un lenguaje claro y podemos mantener una conversación con ellos. Aquí la mejor técnica es la de usar estos 3 conceptos: comprensión, educación y elección.
Puso el ejemplo de que el niño se niegue a bañarse en el momento en el que se lo pedimos porque está jugando (muy importante decir las cosas bien a los niños, no es lo mismo hablar con tono calmado y cariñoso que a gritos, el niño no reaccionará de la misma forma):
– Comprensión: cariño entiendo que no quieras bañarte porque estás jugando ahora y te lo estás pasando muy bien. Te pones en su lugar y comprendes esa negación.
– Educación: pero hemos estado en el parque y vas lleno de arena. Explicas por qué pensamos que debería bañarse y los hábitos de higiene que tenemos en casa. Esta parte debe ser más corta que la parte de “comprensión”.
– Elección: ¿qué te parece si te aviso en 15 minutos y entonces sí vamos al baño? o ¿qué te parece si hoy te doy una ducha rápida y así puedes volver a jugar antes de la cena? Ofrezcamos al niño varias alternativas para que sea partícipe de la resolución del conflicto.

• De 7 a 12 años: aquí lo importante es ser conscientes de que vamos a tener que repetir las cosas, a los adultos también se nos olvidan cosas importantes a veces así que es cuestión de no perder la paciencia y recordar los acuerdos cuanto haga falta. Si las normas han sido pactadas y consensuadas por todos serán más fáciles de cumplir, el ejemplo que damos a nuestros hijos también es muy importante en todas las etapas ya que somos modelos para ellos. A parte de utilizar los pasos de arriba podemos actuar mediante estas 3 pautas:
– Recordar: como hemos dicho anteriormente no pasa nada si hay que recordar a nuestros hijos cómo actuar, se le pueden olvidar las cosas o algún día puede que no le apetezca hacerlo. Que un día no quiera hacerlo no significa que no lo vaya a hacer nunca más o si algún día hace algo malo tampoco significa que vaya a actuar así a diario, los diálogos funcionan más que los castigos.
– Acompañar: Si ese día vemos que le cuesta más podemos acompañarlo mientras los dos realizamos la tarea pendiente. Por ejemplo, recoger la ropa.
– Ayudar: esta opción tiene que ver con la de arriba, si un día necesita ayuda con la tarea pues se la ofrecemos.

Para terminar Rosa Jové nos habló de los límites, es una palabra que no le gusta nada ya que solo está bien vista cuando la aplicamos a los niños. Seguro que a nadie le parece bien encontrar un libro que se titule: “Cómo poner límites a tu pareja” pero sí común encontrar uno que diga: “Cómo poner límites a tus hijos”, nadie se escandaliza por este último título. Poner límites no ayuda en la crianza de nuestros hijos, lo que debemos hacer es establecer unas normas que sean consensuadas por todos los miembros de la familia y que respeten a todos.

¿Te ha sido útil esta información? ¿te encuentras que te quedas sin recursos en estas ocasiones?

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2 comentarios

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